febrero 22, 2024

El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes confirma que, tras una evaluación
exhaustiva, no aprobó el desarrollo del proyecto denominado “Mirador Jardines Colgantes del Tequendama”, que buscaba la instalación de un puente de vidrio en la zona de influencia de la Casa Museo Salto del Tequendama, declarada como Bien de Interés Cultural del ámbito nacional (BIC) en el 2018.

Esta decisión responde a los siguientes argumentos:

• El proyecto no tuvo en cuenta los valores que dieron lugar a la declaratoria del inmueble Casa Museo Salto del Tequendama, tales como: valores estéticos del inmueble, el carácter emblemático del lugar, la casa como testimonio de la historia del ferrocarril de la Sabana, el carácter iconográfico de la casa inserta en el paisaje del Salto del Tequendama y retratada en distintos momentos por destacados fotógrafos, ni el carácter iconográfico del Salto en sí.

• La propuesta tampoco contempló el potencial arqueológico del lugar, siendo esta una de las zonas arqueológicas más importantes de América, como lo destacan los estudios arqueológicos de los investigadores Correal y Van Der Hammen.

• Tampoco se presentó un concepto previo favorable por parte de las autoridades ambientales a nivel regional o nacional, lo cual es clave porque el área de la cascada del Salto del Tequendama fue declarada Patrimonio Natural de Colombia el 19 de noviembre de 2019.

• La propuesta no es compatible con la vocación forestal y los ecosistemas estratégicos (bosque de niebla), señalados en el Plan de Ordenamiento Territorial del municipio.

• En cuanto al proyecto arquitectónico, este ministerio indicó que no encontró una justificación clara de la propuesta, ya que el puente propuesto no cumple la función de conectar dos destinos definidos ni satisface una necesidad expresada por la comunidad.

Estos argumentos fueron socializados a la Alcaldía de Soacha, y a los diseñadores y promotores del proyecto, en diciembre de 2022 y abril de 2023.

Sobre la Casa Museo del Salto de Tequendama fue construida entre 1923 y 1927. En ella funcionó un hotel hasta la década de los 50 y su relevancia va más allá de sus límites, pues es clave reconocer el lugar en el que se encuentra.

Este es un ejemplo de lo que se denomina paisaje cultural, lo cual es la evidencia de la interacción del ser humano con un bien y con la naturaleza a lo largo de siglos de historia, lo que convierte a esta casa en un lugar de memoria y en un referente de la cultura local y nacional.

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